Recuerdo muy bien àquel dìa que arranquè las alas al ser
como me miraba,
èsa mirada
y la sangre caìa y formaba un rìo
un rio que se secaba al instante de tocar el suelo.
Mi boca
la arista
el animal herido
mis senos maternales
y àquel hijo que nunca alberguè en mis brazos
y sòlo en sueños nacerà.
Sueño en èsta habitaciòn.
El sol es màs inguenuo
si besa mi rostro.
Cuando ingresè àquel hombre no me mencionò
me sente,observè
vi rostros
y entre ellos tu rostro, el conocido.
Habìa una ventana habitaba una sonrisa
y era tan perfecta, tan exacta
que sòlo podìa ser de Dios involucrado en mi locura.
Esa noche baile sin parar
mis piernas tan vivas
dibujaban tu cuerpo
y mi sexo besaba el tuyo
ahora que respiro
nunca quise agobiarte
nunca quise cansarte
al final, mi jardìn se quemò
y sòlo quedo una rosa en mi pecho.
jueves, 12 de noviembre de 2009
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